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Los comienzos de Michael Jordan en los Chicago Bulls

La época más gloriosa en la historia de los Chicago Bulls tuvo su comienzo en el draft de 1984. Proveniente de la Universidad de Carolina del Norte, Michael Jordan había decidido iniciar su carrera profesional luego de conseguir el título de la NCAA, y fue elegido en el tercer lugar, por detrás de Hakeem Olajuwon (Houston Rockets) y Sam Bowie (Portland Trail Blazers). Los directivos de la franquicia decidieron construir un equipo sólido con la joven estrella como pieza fundamental.

Durante su primera temporada en la NBA, Jordan mostró un nivel extraordinario, llevando a su equipo hasta la pos-temporada, en la que cayeron en su primera serie frente a los Milwaukee Bucks en cuatro partidos. Se convirtió en el tercer jugador de la liga en cantidad de puntos y el cuarto en robos, lo que le valió quedarse con el premio al novato del año.

La temporada 1985-86 marcó el comienzo de la rivalidad entre los Bulls de Jordan y los poderosos Celtics de Larry Bird. Enfrentados en la primera serie de pos-temporada, Boston arrasó, pero Jordan lograría convertir la cantidad récord de 63 puntos en un único partido, logrando captar todas las miradas pese a la derrota. La historia se repetiría al año siguiente, con un nuevo triunfo 4 a 0 de los Celtics, y dejaría en evidencia la necesidad de reforzar las distintas líneas del equipo.

El draft del año 1987 establecería el inicio de una de las mejores sociedades de la historia de la NBA: Chicago incorporaría a los novatos Scottie Pippen y Horace Grant, para completar la poderosa ofensiva de Jordan y Oakley. Luego de conseguir 50 victorias en la temporada regular, los Bulls llegarían a la semifinal de la Conferencia del Este, en la que caerían en cinco juegos frente a Detroit Pistons. Pese a eso, Michael Jordan recibiría el primero de sus premios al jugador más valioso de la liga.